Complemento de hábitos y vida saludable
Hongos 1

Muchas personas coinciden al pensar que es más factible valorar algo si se lo conoce. Por eso, desde el 2019, Kevin Gartner se dedica a cultivar hongos y a promover sus beneficios, para uso alimenticio y medicinal.

Es extremadamente sano comer hongos. Es un alimento que tiene de la mejor calidad de fibra que se puede encontrar; reduce el colesterol, balancea la glucosa en sangre, es un muy buen prebiótico para el intestino, tiene todos los aminoácidos esenciales y bajo contenido de grasa y de azúcar. Además, se puede ingerir de muchísimas formas”, comenzó en diálogo con El Digital de Bahía.

También presenta grandes ventajas para lo ambiental. “Es excelente porque para cultivarlos necesitás muy poca agua y algún residuo agroindustrial, como pajas o cáscaras, que funcionan mejor que la madera. Es decir, su cultivo le da valor a residuos de otras industrias, con los que, a veces, no se sabe qué hacer”, explicó.

El mundo de los hongos es muy amplio y diverso. “La especie más fácil y la que más se cultiva a pequeña escala es la girgola, que crece muy rápido, en muchos materiales y no requiere procesos de laboratorio. Hay de distintos colores y formas. Cualquiera puede producirlo con conocimientos básicos y pocas herramientas”, dijo.

Asimismo, en su casa cultiva: “Melena de León, que tiene propiedades neuroregenerativas y es muy rico; shiitake, que es delicioso, pero tarda en crecer; pioppino; y Reishi, que sirve para hacer té o tinturas. Es medicinal, anticancerígeno, el año pasado se aprobó en el Código Alimentario Argentino y su venta es legal”, enumeró.

Ayer y hoy

Kevin estudió Biología en la Universidad Nacional del Sur e hizo su tesis de grado en el instituto del Conicet, Cerzos, en el laboratorio de Hongos Comestibles y Medicinales. “Mi director estaba en un proyecto de promoción de cultivo de hongos, en el sur de la provincia de Buenos Aires. Tenía que viajar, me invitó y empecé a ver cómo era la movida. Me di cuenta que me gustaba más eso que investigar”, recordó.

Y, siguiendo esa línea, agregó: “A fines de 2019 comencé con mi propia producción de hongos. Ya venía aprendiendo las técnicas de cultivo y tenía toda la parte microbiológica,  gracias a la base de biología. En 2020 arranqué un proyecto llamado ‘Pileo’, con amigos, que desarrollamos durante la cuarentena, y ya no continúa”.

Actualmente, vende el inóculo, para cultivar, y forma parte de diferentes iniciativas como una vinculada a biomateriales. “Con el cuerpo del hongo, se pueden producir  materiales. Estoy trabajando con un viñedo y estamos queriendo crear una caja de vino, hecha con la misma poda, que usamos de sustrato para poder hacer crecer al hongo. Eso se pone en un molde, que estamos desarrollando, y queda con la forma de la caja de vino”, detalló.

En torno al mundo de los hongos y sus virtudes aún queda mucho por explorar. “Creo que el problema más grande que tiene el cultivo de hongos en el país es la barrera cultural. Hay mucho tabú. Algunas personas piensan que son venenosos, cuando con la verdura nadie se pregunta eso. Hay muchas especies, y las que se cultivan no son venenosas. Igual esta idea va aflojando y su producción, y uso, está creciendo a nivel mundial”, finalizó.

Quienes quieran conocer más al respecto, realizar consultas, contactarlo para alguna charla o adquirir inóculos, pueden enviarle un correo electrónico a [email protected].

2023-08-31 10:53:20
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