Contribuir como médica argentina
Cirujana bahiense en Irak 1

Hay historias que inspiran, conmueven y provocan orgullo, especialmente si son protagonizadas por personas que pudieron ser nuestros vecinos o vecinas. Tal es el caso de la cirujana cardiovascular pediátrica, Verónica Laudani que, en el mes de marzo, participó en una misión humanitaria en la ciudad Santa de Kerbala, Irak.

La profesional egresada de la carrera de Medicina de la Universidad Nacional del Sur (UNS), que hizo la residencia en el en el Hospital Pedro de Elizalde de CABA, actualmente reside en Taormina, una ciudad de Sicilia, Italia. Por cuestiones burocráticas vinculadas con su título, no pudo ejercer la medicina ni bien se instaló, por lo que la propuesta la motivó tanto desde lo humano, como desde la posibilidad que le dio de volver a desarrollar su profesión.

“Muchas veces, la información que nos llega sobre misiones humanitarias tiene que ver con chicos que están en contexto de guerra, o situaciones de enfermedades infecciosas. Este no es el caso: Se organiza desde el Ministerio de Salud de Irak, porque no tienen cirujanos cardiovasculares infantiles. Entonces juntan a los chicos que se tienen que operar y van distintos equipos. Había italianos, rusos y de Georgia”, contó.

Para la labor, se instalaron en un hotel a 300 metros del Hospital Imán Zain Alabiden. “No teníamos que circular mucho. No me lo imaginaba tan seguro. La gente, como grupo social, es de la más gentil que he conocido. Te dan todo y son súper abiertos. Y como está lleno de sirios, y Siria es el tercer país que más mate consume, me la pasé tomando mate con ellos y mi termo de Messi”, recordó.

Durante su estadía tuvo que andar con hiyab y cubrir sus hombros y rodillas. “Su trato hacia las mujeres es súper respetuoso. Consideraban tu opinión. Y, por ejemplo, no te pueden tocar. Ni siquiera se les podía dar la mano. Y yo re argentina, no me daba cuenta y la gente quedaba bloqueada. Había bastantes médicas mujeres”, explicó.

Brindar salud y bienestar

En la actualidad, Verónica trabaja en un rol similar al de reemplazante del médico general, de familia, en una salita a la noche. Entre las cuestiones que más le llaman la atención, se encuentra la reacción de los y las pacientes respecto al trato respetuoso que les da. Lo que debería ser algo natural, terminó convirtiéndose en uno de sus grandes aportes profesionales.

Respecto a su migración a Italia fue por interés personal. “Quería viajar, conocer otra cosa y hacerme la ciudadanía para abrir otra posibilidad. Además, en Argentina tenemos más cirujanos pediátricos cardiovasculares que los que se necesitan. Todavía hay dos o tres generaciones de cirujanos que aún operan, entonces es medio complicado insertarse laboralmente”, detalló.

Y, en esa línea, agregó: “Mi primer sueño fue desarrollarme en Bahía, que no hay de mi especialidad, pero necesitaba mucho a nivel de recurso humano. Acá no es una necesidad, pero hay muchísimos menos y, aunque estoy asignada a la región sanitaria para trabajar según mi especialidad, todavía no saben bien cómo tengo que seguir. Estoy en Sicilia desde abril del año pasado”. 

Para finalizar, la cirujana que se recibió en 2016 no quiso dejar de recordar su paso por la UNS: “Ya cuando me fui a hacer la residencia a Buenos Aires vi una diferencia enorme entre nosotros y los que venían de otra Universidad. Tenemos una formación excelente y muy completa, para hacer lo que queramos.  Además, ponen mucho énfasis en lo psicosocial, que si bien son características un poco más humanas, propias de cada uno, te ayuda a desarrollarlas y a tenerlas en cuenta a la hora de ejercer. No nos olvidemos que Medicina está por cumplir 20 años en Bahía”.

Categoría: PATRIMONIO
2024-05-29 15:16:20
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