El Bar Central
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Por Fernanda Martel

Sus paredes encierran miles de anécdotas, como el paso de Carlos Gardel y otras grandes personalidades, y también recuerdos teñidos de fatalidad.

«Bar Central,/ catedral del billar esquinero/ Bar Central, /de Irigoyen y Humberto Primero./ Bar Central,/ sucursal del afán futbolero/ donde todo final se palpita,/ y los sábados de tardecita/ se da cita la barra de ayer», dice la letra del tango escrito por Pedro Soulé Tonelli, en homenaje a aquel tradicional bar, cuya imponente arquitectura, intacta a pesar del paso del tiempo, le da un toque de distinción a una de las ochavas de la esquina Humberto I y Bernardo de Irigoyen.

Café y bar Puerto Rico

Con el correr de los años cambió muchas veces de dueño y de nombre, pero siempre funcionó como bar, desde 1916 hasta la fecha. Antes, hacia el 1900, había funcionado allí una panadería, la primera de Punta Alta, perteneciente a un tal Pablo Bos, hasta que don José Ighina adquirió la propiedad, para destinarla a la renta. Fueron sus primeros inquilinos los señores Antonio Prieto y Delfino González, quienes instalaron el Café y Bar Puerto Rico, cuyo nombre se cree hacía referencia al Puerto Comercial Arroyo Pareja, en plena construcción, considerado como el baluarte del desarrollo económico de la zona. 

Eran sus mismos dueños quienes lo trabajaban, acompañados por el personal de mozos y demás empleados. Se caracterizaba por su exquisito café express y por la legitimidad de los licores. Todo eso hacía que los marineros y demás personal de la Armada fuesen sus más asiduos clientes. 

Bar Japonés

En 1922 don Delfino González abandonó la sociedad y su lugar lo ocupó un tal Badiola. Tres años más tarde, nuevamente el bar cambió de dueños, y también de nombre. Pasó a llamarse Bar Japonés, siendo sus propietarios los señores Ichijo y Onuma, ambos de origen nipón. En aquellos años, aparte de los ya conocidos billares, el bar ofrecía salones reservados para las familias, café, minutas, cacao y los más variados licores, además de conciertos musicales todas las noches. 

Lamentablemente, la tragedia se haría presente a fines de 1928, cuando el local fue casi totalmente destruido por un incendio, en poco más de media hora. En efecto, a las 4 de la mañana del 17 de diciembre los bomberos debieron acudir a combatir el fuego, que pronto adquirió grandes proporciones. 

“Abiertas a fuerza de golpes de hacha las cortinas metálicas, se apuró la labor combativa contra las llamas y así pudo evitarse la propagación de las mismas a las casas linderas. No más de media hora se tardó en abatir casi totalmente el fuego que logró reducir a cenizas casi todos los muebles, útiles e instalaciones, pues apenas fueron retiradas del salón algunas mesas y sillas.”, se leía en el semanario local La Nueva Comuna.    

El Central

Luego de aquel suceso, Ichijo y Onuma decidieron trasladar su negocio y en su lugar don Ercolano Melani reinauguraría el bar, esta vez con el nombre de Central, que perdura hasta hoy. La gran innovación fue la orquesta estable de señoritas, que actuaba en un palco erigido sobre la actual barra. Corría el mes de junio de 1929.

Nota completa en la Edición N° 67 de Ecos Puntaltenses, producto de la Cooperativa de Trabajo Ecomedios. Todos los derechos compartidos.

Categoría: Aniversario
2021-11-12 14:48:29
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