Zumba, la actividad que no sabe de prejuicios

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Eduardo “Waly” Ortiz es instructor de Zumba y trabaja con personas de todas las edades, especialmente adultos y adultas mayores. Sus clases se caracterizan por crear un espacio para la actividad física, el baile y la salud, y también para generar confianza y erradicar excusas.

La historia de «Waly» con la zumba comienza cuatro años atrás, cuando siendo alumno de un gimnasio vio que estaban dictando una clase.  A pesar de que estaba convencido de que él no servía para bailar, por pedido de su amiga se decidió entrar a la clase. A partir de entonces, sintió que le empezaba a gustar demasiado, a tal punto que deseó salir del lado del alumno para pasar a ser instructor. 

“Cuando le comenté a algunos de los instructores que quería hacer la certificación para ser instructor de zumba, obvio, siempre vas a tener personas que te van a decir ´que bueno´, pero tuve varias personas que me dijeron ´¿vos vas a ser instructor?´ pero,  a pesar de esas pálidas,  me decidí  y el día 7 de mayo del 2017 hice la certificación que duró todo un día”, recuerda Ortiz. 

A los 41 años y con sobrepeso, a pesar de todo prejuicio propio y ajeno, ese título que le cambió la vida.

“A los prejuicios hay que dejarlos, hay que dejar de  lado el pensamiento de que una persona para dictar una clase de educación física tiene que tener determinado modelo de cuerpo, son estereotipos que hay que romper.  Yo siempre le digo a mis alumnas que lo intenten, que se animen. Hay que enfocarse en la resiliencia, buscar lo positivo, tratar de superarse. No hay que quedarse en no intentarlo. Las experiencias te hacen fuerte y hay que apostar a ser mejor persona.”

Zumba Gold

La zumba mejoró su autoestima, su confianza y su salud física y emocional. Este bienestar que el instructor recibe, es el mismo bienestar que transmite a sus alumnos y alumnas en sus clases, principalmente, en las clases de Zumba Gold las cuales están orientadas a personas de la tercera edad y a personas con poca movilidad

“Zumba Gold fue algo que me enamoró. Una de las principales virtudes del instructor es la tolerancia. No solo se marca con las manos, si no que se habla mucho. Con estas clases el adulto mayor logra socializar y sentirse valorado.  La actividad está adaptada para todos. La idea es que la gente pueda seguirte sin frustrarse, y se mueva incluso si está en una silla de ruedas. Además,  Zumba te da la libertad de hacerlo más orientado al baile o al fitness” 

En estos tiempos de Covid-19, «Waly» manifiesta estar preocupado por sus alumnas. “En tiempos de pandemia se deben cuidar mucho, pero es importante tener en cuenta que la actividad física es buena, genera defensas. Yo no soy el tipo instructor que se olvida de sus alumnos cuando llega a su casa. Yo  mando mensajitos preguntando como están».

«Pero, este tiempo el grupo se apagó mucho. Las clases transmitían alegría, se festejaban los cumpleaños, la gente la pasaba muy bien. Pero, por esta situación que escapa a todo, se fue perdiendo, porque la gente grande tiene miedo de salir, o no se acostumbra a lo virtual, le cuesta mucho cambiar el lugar a donde tomaban clase por un lugar al aire libre, es una pena”, cuenta esperanzado de que el panorama pronto cambie para este sector de la población.

Actualmente, está dictando clases de zumba de manera virtual como Waly Eduardo Ortiz , y también lo hace de manera presencial, los lunes, miércoles y viernes 20.30 hs en  Uruguay 467- martes y jueves a las 19.40hs en Capitán  Negri 3651  y en Florencio Sánchez 267 a las 20.45 hs.

Además, si el día acompaña, traslada sus clases al Parque de Mayo, para que la gente se sienta aún más segura y cuidada. Y,  próximamente también dictará algunas clases en la Plaza Rivadavia. Para conocer más sobre estas clases, se puede contactar a Ortiz al 2915 22-3725.

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