Wilder por tres

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Se estrena poco, pero hay 125 años de cine previo por redescubrir.

Estamos viendo los films que estaban a punto de estrenarse o en proceso de postproducción al momento de declararse la pandemia y si el parate de las productoras cinematográficas y televisivas se extiende puede que los estrenos escaseen, pero mirando hacia atrás hay cine del bueno y conseguible online. 

¿Ejemplo maravilloso? La filmografía completa de Billy Wilder, austrohúngaro mudado a Hollywood en los años treinta por causa de Hitler, guionista de raza devenido director porque se cansó de que otros arruinen las suyas, que abordó con talento cada género.

Tres títulos imperdibles para comenzar: El thriller Sunset Bulevard (1950), sutil critica a Hollywood tras la historia de una estrella en decadencia – Gloria Swanson- que intenta volver al ruedo empujada por un guionista ambicioso –William Holden, con un secundario increíble del director Erich Von Stroheim y una de las escenas introductorias más originales y copiadas. 

Luego Testigo de cargo (1957), un modélico drama tribunalicio basado en la novela homónima Agatha Christie, donde un famoso abogado – enorme Charles Laughton- asume la defensa de un posible asesino – Tyrone Power-, porque su esposa – Marlene Dietrich- lo convence.  

Trama compleja que funciona como un mecanismo de relojería y unos intérpretes que hipnotizan.  

Y como broche de oro Una Eva y dos Adanes (1959), una de las mejores comedias de la historia del cine, centrada en las peripecias de dos músicos de jazz- Tony Curtis y Jack Lemmon- que para huir de unos mafiosos se travisten y consiguen entrar en una orquesta de señoritas. 

Una idea muy buena, si la belleza de una de sus nuevas colegas –Marilyn Monroe- no les hiciera tan difícil sostener sus personajes. 

Trio infalible para disfrutar por separado o en amable combo.

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