Un proyecto incentiva la creación de huertas en los hogares

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Evelyn Fernández Bugarini es una joven apasionada de la agroecología, que trabaja con esmero en difundir y comunicar propuestas para lograr tener una huerta. 

Su interés por las huertas agroecológicas surge cuando al terminar la secundaria decidió  dejar atrás el consumo de carne animal y a su vez comenzó a involucrarse en voluntariados donde había huertas.

“Existen tantas huertas, como personas en el mundo. Podemos tener huerta en macetas, cajones, pallets de madera, en tierra, entre otras. Hay huertas comunitarias, privadas, entre otras”, expresa Evelyn que lleva adelante el Instagram @de.la.huerta.a.tu.plato.

“Aprendí mucho, sobre todo el mensaje político que tiene una huerta”, y cuenta que tener una huerta en nuestros hogares tiene que ver con dejar de avalar la dura realidad que vive muchos trabajadores y trabajadoras que se encuentran expuestos a los agroquímicos que acarrean enfermedades y también con evitar el consumo de pesticidas en alimentos. 

A la hora de comenzar una huerta propia, Evelyn aconseja  conocer con  qué espacio se dispone y cuantas horas de luz solar recibe el lugar. Luego, hay que decidir en qué lugar se va a realizar la huerta (cajón, maceta, tierra, etc.) y elegir los cultivos.

Las huertas se pueden realizar en departamentos, balcones, ventanas o patios, sólo hay que apelar a la imaginación y luego conectarse con la tierra, los ciclos de la naturaleza y aprender a controlar emociones de ansiedad y enojo. 

“Lo agroecológico es orgánico, en cuanto a la forma de producir los alimentos. Existen diferencias en la relación con los productores y costos. La agroecología, es una relación entre lo el socio-económico, el político y medioambiental. Los alimentos orgánicos involucran certificaciones que encarecen los productos. Muchos productos pueden ser orgánicos, pero no agroecológicos”, agrega.

“Cuando la huerta no prospera, lo primero que tenemos que hacer es no frustrarnos. No bajar los brazos y consultar con alguna página y/o algún conocido que nos pueda ayudar”.

También comenta que las principales excusas a la hora de no intentar tener una huerta son «no me va a crecer», «no tengo tiempo», «no tengo lugar», entre otras, a las que Evelyn responde que es cuestión de ganas, de adquirir un hábito y dejar todos los malos pensamientos y prejuicios de lado.

Por último, invita a aprender y consultar en su cuenta todas las dudas que pueden surgir a la hora de llevar adelante una huerta.

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