Un espacio donde la indumentaria fusiona arte y cuidado ambiental

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Florencia Fiorini es docente y coordinadora del Espacio Magenta, y desde hace tres años funciona en nuestra ciudad brindando conocimientos y herramientas para revalorizar oficios, repensar la ecología, el rol de mujer, los vínculos ancestrales, la economía y el trabajo cooperativo a través del arte textil.

Luego de varios años movilizándose para dar clases de arte y costura en la zona, Florencia decidió fusionar las pasiones del enseñar y el hacer, a través de la creación de un espacio destinado no solo a la producción específicamente de prendas sino también a todo lo que tiene que ver con el proceso de los textiles: el  poder intervenirlos, desteñirlos, pintarlos, bordarlos y generar toda una identidad discursiva a través de la indumentaria.

Esta emprendedora  fusiona las técnicas costura y mordería con el arte y la concientización, y cuenta que “El trabajo textil hoy en día está muy subvalorado y muy explotado, por eso  es importante generar este espacio, que es un lugar donde se le puede brindar apoyo a la gente y generar intercambio y aprendizaje mutuo”. Florencia cose desde los 10 años y se ha especializado en textiles sustentables. 

“Creo que la industria textil, es una de las que más impacto ambiental ha producido en el último tiempo y es algo que me he replanteado en mis talleres. Aun no podemos hablar de telas orgánicas pero si podemos hablar de telas sustentables que al no estar blanqueadas no usan afluentes acuosos, son telas que tiene un color parecido al té con leche que es propio de la fibra natural del algodón y tienen otra caída, otro olor. Lo mismo pasa en el proceso de teñido, suele usarse en exceso el agua y se genera un derroche. Lo que yo busco poder generar conciencia sobre esto y usar tintes naturales”.

Además, Florencia  trabaja con Inimbo, una cooperativa textil de Chaco que confecciona  fibras naturales  con la visión de conectar la industria textil con los antepasados, las raíces y la tierra. 

Talleres y oficios

Así mismo, la docente, piensa sus talleres como una herramienta de la economía que hoy en día le brinda a la mujer la posibilidad de  poner en valor la economía doméstica,  colocarse dentro de un marco laboral, reivindicar y revalorizar los oficios y tener  independencia monetaria.

“Hoy en día volver a los oficios nos permite dejar de someter a la mujer”, asegura y comenta cómo sus clases sirven para que las mujeres se animen desde ofrecer servicio de costurera barrial hasta tener su propio emprendimiento. En Magenta asisten desde niñas hasta adultas mayores, mientras que la mayoría de las alumnas de entre 18 y 30 años buscan generar emprendimientos, la gente adulta mayor lo hace lo más por hobbie. 

Otra característica de este espacio es que trabaja con el sindicato textil a nivel nacional para que las alumnas aprendan a comercializar sus producciones a un precio justo y se deje de fomentar la precarización de la labor. Del mismo modo, se enseña a trabajar sobre cuerpos reales y no en  la idealizaciones del cuerpo ficticio que solo atraen bullyng y enfermedades como bulimia y anorexia. “La ropa habla de uno y tiene toda una carga emocional. Te levanta la autoestima que es lo que más hay que trabajar hoy en día. Además no hay satisfacción más grande que hacer la ropa uno mismo”.

Por último, es importante saber que en el espacio Magenta se enseña  a utilizar todo tipo de máquinas ya sean domésticas o industriales. Los talleres más elegidos son los de Calzado y los de Mordería y Costura, pero hay muchos más.

Para conocerlos e informarse sobre los mismos se puede escribir al 2914 37-3678, buscar en Instagram . Ya están abiertas las inscripciones al ciclo lectivo 2021.

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