Sin aire

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Tras casi cinco décadas, dejaron de emitirse todas las creaciones de Roberto Gómez Bolaños. 

Difícilmente un programa televisivo que ha dejado de producirse sortee la prueba del tiempo y permanezca en pantalla, pero hay excepciones que confirman esa regla y hasta se convierten en una especie de culto compartido por varias generaciones. 

La televisión argentina tiene un ejemplo emblemático en las dos breves temporadas de la serie El zorro (1957- 59), que siempre consiguen un módico pero nada desdeñable rating. 

A nivel latinoamericano sucede con las producciones del mexicano Roberto Gómez Bolaños, que comenzó en 1970 con el ciclo de sketches Chespirito – deformación de Shakespeare en referencia a su galería de personajes- y dio a pie a El Chavo del 8 (1972- 84) y El Chapulín Colorado (1973- 79), desprendimientos que llegaron a unos 300 millones de espectadores alrededor del mundo.  

A Argentina arribaron en 1976 y fueron un éxito tan grande que niños y no tanto comenzaron a adoptar expresiones como “menso” o “guácala”, provocando que  los medios levantaran dedos acusadores y los lingüistas opinaran largamente en la  atmosfera enrarecida de la dictadura militar. 

Lo cierto es que hasta el 31 de julio pasado, los programas seguían en la programación vespertina del Canal 9 porteño  y en varios de toda Latinoamérica,  aunque hoy los maltratos hacia el huerfanito choquen y sea el superhéroe de las antenitas de vinil el que mantiene su encanto. 

La fecha es tan taxativa porque debido a desinteligencias legales y económicas entre la productora encabezada por los herederos de Bolaños y el Grupo Televisa, fueron levantados en su totalidad – lo que incluye animaciones y largometrajes- por tiempo indeterminado. 

Triste noticia en medio de la pandemia ídem, porque los espectadores fieles de ese universo no contaban… con los intereses creados. 

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