Se viene la oleada

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Desarrollar series basadas en films exitosos sería la ¿nueva? tendencia audiovisual. 

Durante la última década la industria cinematográfica arriesgó poco y se focalizó en rodar secuelas, remakes, reboots o relanzamientos, spin-offs o desprendimientos y en “préstamos” de otros medios o formatos, como juegos, videojuegos, animaciones y por supuesto series. 

Pero el enorme crecimiento del consumo de estas últimas desde las plataformas online – la televisión abierta y por cable no crece sino lo contrario-, las ha vuelto un mejor negocio para estudios y directores y de allí el tsunami inabarcable de series y miniseries originales y también de posibles continuaciones o precuelas de tramas cinematográficas probadas.

Esta última es una tendencia en alza al menos en los papeles, porque en la presente situación sanitaria global apenas se está produciendo ficción, aunque los proyectos en danza son muchos y pondrán morado de bronca a más de un cinéfilo purista. 

En orden cronológico los seriales más mentados incluyen a: Carrie (Brian de Palma; 1976), refrito del terrorífico bestseller de Stephen King y la inolvidable versión de De Palma. 

Corazón salvaje (David Lynch; 1990), la recordada trama de amor y violencia que supieron protagonizar Nicholas Cage y Laura Dern. 

El día de la marmota (Harold Ramis; 1993), aquella deliciosa comedia fantástica donde el antipático meteorólogo televisivo encarnado por Bill Murray quedaba atrapado en un loop temporal y que se trasladaría al presente.

El señor de los anillos (Peter Jackson; 2001), que abordaría una época anterior a la de esta trilogía épica y la de El Hobbit (Peter Jackson; 2012).

Y también Parasite (Bong Joon Ho; 2019), primera producción extranjera en ganar el Oscar a mejor film, cuya serie sería producida por HBO.

Cinco títulos para rever antes que los arruine el formato episódico o para entender  su contexto. 

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