Prevenir la hipertensión desde los alimentos

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Tras haberse celebrado el mes de la hipertensión durante mayo -17 de mayo es el Día Mundial-, la licenciada en nutrición Florencia Segal -MP 4300 – nos brinda un espacio para conocer y prevenir esta patología a través de la buena alimentación.

Es considerada una enfermedad silenciosa y consiste en un aumento sostenido de la presión que ejerce la sangre sobre los vasos sanguíneos provocando el riesgo de dañar estos conductos y, de esta manera, puede ocasionar problemas como insuficiencia cardiaca, infarto, accidente cerebrovascular, daño renal entre otros. 

Las causas que dan origen a la hipertensión son diversas e incluso pueden ser desconocidas. Ya sea, desde el consumo de determinados medicamentos hasta un efecto secundario de enfermedades de base como diabetes, afecciones renales, problemas en la glándula tiroides u otros. Cualquiera sea el motivo, existen factores que favorecen al desarrollo de la hipertensión como, por ejemplo, el sobrepeso, obesidad, estrés, consumo de tabaco o alcohol, falta de actividad física y una mala alimentación. 

“Para reducir la presión arterial es necesario disminuir la ingesta de sodio, por lo cual recomiendo evitar los alimentos con alto contenido del mismo como enlatados, congelados, productos elaborados con manteca, margarina o crema de leche como productos de panadería y confitería, fiambres y quesos, embutidos, aderezos o salsas comerciales, gaseosas, galletas saladas o dulces y snacks», cuenta Florencia.

Además, la nutricionista destaca que “Si bien el sodio se encuentra de manera natural en los alimentos, la mayor parte proviene del agregado de la industria como conservante o resaltador del sabor y la sal de mesa agregada durante la cocción de los mismos. Si consumimos menos alimentos procesados o ultra procesados y más alimentos naturales como frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos, semillas y pescado reduciremos su consumo al mínimo. Podemos utilizar especias y aromáticas como condimento para realzar el sabor de los alimentos, por ejemplo, orégano, tomillo, provenzal, pimienta, nuez moscada, perejil, albaca, laurel, etc.”

Educar el paladar

Si consumimos mayormente alimentos procesados nuestro paladar se acostumbrará al exceso de sodio, azúcar y grasa y siempre elegiremos este tipo de alimentos. El gusto por lo salado es aprendido, no nacemos prefiriendo lo salado o lo dulce, si no que a medidas que crecemos vamos reeducando el paladar, es por esto que podemos acostumbrarnos fácilmente cuando reducimos el consumo de sal o azúcar en forma gradual», explica Florencia, e invita a redescubrir el verdadero sabor de los alimentos, a realizar de forma periódica un chequeo médico para detectar a tiempo anomalías en la presión y a volver a la comida casera.

“Creo que como consumidores estamos confundidos por el exceso de información, la publicidad, la industria, el etiquetado de alimentos y el bombardeo constante de productos nuevos con palabras como ‘light’ o ‘diet’. El gran desafío como profesionales de la salud es que las personas vuelvan a los alimentos naturales, aquellos de un solo ingrediente, a la comida casera y puedan poner en valor la alimentación como un factor clave en la prevención de enfermedades”, expresa. 

Finalmente, la nutricionista hace mención a la existencia de unas pocas políticas públicas de educación alimentaria nutricional que tienen por objetivo prevenir enfermedades crónicas no transmisibles como la hipertensión e invita a seguir las redes sociales de @ventajadeportiva y @fjnutricion para poder conocer más consejos para una vida sana.

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