Pinturas con proyección

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Mariela Scafati encontró su vocación, lo que le valió transformarse en una de las artistas plásticas más reconocidas del país y del mundo.

Nació en Olivos y vino a Punta Alta para volver a partir.  Incursionó en la Escuela de Artes Visuales en Bahía Blanca entre 1992 y 1997, estudió diseño gráfico y profesorado de Artes Visuales con especialidad en pintura, no solo le permitieron ratificar su vocación sino también conocer el feminismo.

“Cristina Alvarado, mi profesora de arte en Bahía Blanca, fue la primera persona a quien escuche decirle que era feminista, algo que en su momento yo no sabía que significaba. Desde el feminismo recién estamos comenzando a preguntarnos cosas. La idea es trasladar esas inquietudes a nuestros espacios”, enfatiza la artista. 

Su talento e interés, la llevan a Buenos Aires en busca de más experiencias, hasta que finalmente decide quedarse. Junto con las primeras exposiciones y el inicio de un nuevo siglo, en 2002 crea junto a Magdalena Jitrik y Diego Posadas el Taller Popular de Serigrafía, algo que terminó marcando un antes y un después en su carrera.  “Desde entonces estoy en un estado permanente de estudiante. Sigo estudiando, muchas veces desde la educación informal, y aparte soy docente. Encuentro en la serigrafía un modo ideal para proyectos con otros artistas, ya sea en talleres, escuelas secundarias, centros culturales o museos”, sostiene. 

Su compromiso la lleva a formar parte desde 2007 de Serigrafistas Queer, un no-grupo que convoca a encuentros donde se discuten consignas. Junto a la mencionada labor, arman mallas para estampar, que se lucen  en las marchas del orgullo LGBTIQ+ y manifestaciones feministas. 

Nota completa en la edición N° 53 de Ecos Puntaltenses

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