Niñez: Arte y filosofía

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Intensivas jornadas se realizaron en instalaciones de la Universidad Nacional del Sur. Abundaron los interrogantes, las reflexiones compartidas, se ensayaron respuestas y se homenajeó a la maestra del arte bahiense, Mirta Colángelo.

La propuesta de este año fue «Arte y Filosofía con niñ@s», intercambios entre Argentina y Chile. A los panelistas se sumaron talleres, expresiones artísticas y mesas de ponencias.

La pregunta es el medio por el cual se desnaturaliza la realidad, permite la creación de conceptos e incentiva el diálogo que no teme a los desacuerdos. Arte y Filosofía se vinculan desde los inicios, con tensiones y guiñes a lo largo de la historia del pensamiento.

Para varios docentes de la Red de Filosofía local que trabajan en diversos ámbitos escolarizados y no escolarizados, la mejor manera de abordar la Filosofía es desde la experiencia, como ejercicio de pensamiento, una disposición en la cual hay ausencia de métodos o técnicas. La motivación o el disparador no solamente es pensado y propuesto para los niños sino también para los educadores, con el fin de sumar trabajo y voluntad para integrarla al sistema curricular.

Otros talleres fueron «El arte como disparador de la indagación filosófica: algunos aportes didácticos», «Escrituras filosóficas de la infancia», «Sensibilidad, infancia y tecnología. Sobre la configuración de la sensibilidad estética de la infancia por
medio del uso de tecnologías digitales» y «Literatura y filosofía: materiales y propuestas para repensar las familias». A los mismos fueron invitados Olga Grau, Carlos Araya Moreno y Juan Pablo Álvarez, en representación de Universidad de Chile.

Las ponencias y las mesas de debate revalorizaron las novelas filosóficas, la narratividad, la diferencia en la infancia, la estética, los manuales escolares y la imagen de la niña, hubo espacio para la exposición de experiencias de docentes locales.

Las jornadas culminaron con un homenaje a Mirta Colángelo, docente y narradora, impulsora de la práctica de susurrar poemas al oído de los concurrentes. La muestra itinerante se quedó quieta por una tarde, pájaros, textos, jóvenes se mezclaron en el patio de Rondeau 29, mientras desde un video se repetía, «el arte puede cambiar a las personas». La educadora agregó en esos fragmentos de textos y entrevistas, que compusieron el material: «Quienes elegieron una experiencia vinculada con el arte la llevan puesta, eso sirve para enfrentar muchos problemas de esta vida, porque el arte, además de desnormalizarnos, provocarnos placer, permitirnos expresar, tiene un aspecto reparador».

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