Late un corazón
Late un corazón

Melody, un film ideal  para ponerse a tono con el día y el mes de los enamorados.

Durante febrero, las listas de los largometrajes más románticos son tan inevitables como las decoraciones en forma de corazón por el Día de San Valentín, pero curiosamente esas listas no suelen incluir a Melody (Waris Hussein; 1971). 

No es lo único curioso de ese melodrama, también ha conservado su encanto a pesar de sus 50 años; integra el grupo selecto cuya música original es más fácil de ubicar que el mismo film y su director ha quedado opacado por el guionista, en este caso Alan Parker en sus comienzos. 

Se trata de una producción británica que refleja una historia de amor infantil entre una niña y un niño de apenas doce años, que inspiró a la menos romántica, más reciente y más enrevesada  Moonrise Kingdom: Un reino bajo la luna (Wes Anderson; 2012).  

La trama es lineal y sin complejidades: Daniel – Mark Lester- hace lo posible para soportar a los condiscípulos bravucones y los adultos descuidados a su alrededor, pero todo se ilumina cuando en el colegio descubre a Melody – Tracy Hyde-, con esfuerzo consigue que ella sienta algo parecido y juntos deciden que quieren vivir juntos… YA. 

Tal el conflicto, que se encaminará hacia una posible resolución si el plan de  Ornshaw -el niño problema del grupo y mejor amigo del protagonista maravillosamente encarnado por Jack Wild- tiene éxito. 

Un trío tierno, que comparte protagonismo con los temas compuestos e interpretados por los Bee Gees –antes de la fiebre disco- y definitivamente merece  de ser sacado de la sección de objetos perdidos de la plataforma de streaming favorita de cualquier espectador medianamente sensible. 

Categoría: Cultura
2021-02-12 18:32:51
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