Hablar sobre ACV para ayudar y prevenir

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Un accidente cerebrovascular puede ocurrirle a cualquier persona, a cualquier edad y en cualquier momento.  Patricia Gudensen sufrió uno cuando tenía 41 años y, tras una larga rehabilitación, hoy encabeza un grupo de autoayuda para personas que han sufrido un ACV y sus familiares. 

“Cuando me agarró el ACV, no tuve muchos avisos más que un poco de dolor de cabeza. Fue repentino”, recuerda Patricia.

Un ACV o Ictus, tiene lugar cuando  se interrumpe el riego sanguíneo en alguna parte del cerebro y se deja de recibir el oxígeno y nutrientes suficientes para normal funcionamiento cerebral. La falta de este riego conlleva a que las células alrededor de ese bloqueo mueran y las habilidades controladas por esa parte del cerebro se vean afectadas.

“Tuve el ACV isquémico cuando estaba manejando en el centro acompañada de mi hija mayor de casi 15 años. Me sentí rara y estacioné  rápido como pude.  Quise decir que no me sentía bien pero no podía hablar. Mi hija desesperada llamó en celular al padre que vino rápidamente. Cuando me vio así, como es médico ya tenía el diagnóstico. Nunca lo había visto tan desesperado. Me llevó directo al Hospital y estuve internada en Terapia Intensiva 15 días y luego 3 meses en el Hospital Fleni, de Escobar”, relata.

Patricia cuenta que las primeras horas son fundamentales para lograr la rehabilitación. Es un proceso lento donde la ayuda de toda la familia, amigos y profesionales es fundamental pero también lo es la fuerza de voluntad de la persona.

“En mi caso, tenía todo el lado derecho paralizado. Tuve que hacer kinesiología para recuperar movilidad en la mano,  fonoaudiología porque no podía hablar, pronunciar, pensar, hacer cálculos. Es como volver a empezar la escuela desde primer año. Soy docente de adultos nivel primario, trabajaba con adultos que nunca habían completado la escuela primaria, y me sentía la alumna nueva” 

ACV Autoayuda Bahía Blanca

Patricia menciona que los principales factores de riesgo para tener un ACV son el estrés, la presión alta, la mala alimentación, la diabetes o colesterol descontrolado, entre otras.

Una vez que la persona tuvo el ACV tiene que tratar de hacer vida normal sin descuidar el control con el neurólogo, chequeo de medicación para prevenir convulsiones, y el acompañamiento psicológico, porque uno deja de ser la misma persona que era antes del ictus y muchas veces tiene que superar la vergüenza. 

Por último, Patricia explica que en el grupo de autoayuda que coordina, la mayoría de  personas se acercan son los familiares desesperados que consultan por los tramites que hay que hacer, obtener la medicación gratuita o donde hacer la rehabilitación. No se hacen charlas pero si se trabaja de manera individual con las personas que se contacten.

 Actuar con velocidad

Reconocer si la persona está sufriendo un ACV y actuar con velocidad puede marcar la diferencia a la hora de la rehabilitación e incluso puede salvar la vida. Los primeros síntomas suelen ocurrir repentinamente.

  • Adormecimiento repentino o debilidad en el brazo o pierna, especialmente en uno de los lados del cuerpo.  En este caso, es bueno pedirle a  la persona que sonría y que levante los brazos. Si uno de los lados de la cara aparece decaído, es muy probable que se trate del ictus. 
  • Confusión súbita, problemas al hablar o en entender , habla desarticuladamente
  • Problemas de visión súbito en uno de los ojos o en los dos
  • Falta de equilibrio, mareo o falta de coordinación.

Quien observa estos síntomas, debe comunicarse de inmediato con el servicio de emergencias y tome nota de la hora en la que notó los primeros síntomas. También es importante que evite que la persona se duerma o tome agua o comida. 

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