Emprender como puerta a nuevas oportunidades

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Trabajadora de la cultura y emprendedora nata, una mujer bahiense combinó talentos, pasiones y hobbys para crear sus emprendimientos y generar su propia fuente laboral.

En distintas etapas de su vida, la artista local, Natalia Gastaminza, puso en marcha proyectos productivos integrados con una impronta artística y cultural; trabajaba en el restaurante temático El Motivo tangueria, lugar en el que se dedicaba a bailar y a sostener su funcionamiento empresarial. Tras paralizarse la actividad del local gastronómico, impulsó “Hasta las manos cerámica” y se dedicó aún más a “Cáctus de mi flor”.

“Pasó un poco por la necesidad de hacer arte porque lo hice de toda la vida, no lo podía hacer desde el baile y era una forma también de expresión. Y otra porque con el tema de la pandemia, fueron meses sin trabajo y un poco se dio para eso. Estuvo bueno porque fue una ayuda importante no solamente en lo económico sino también para la cabeza”, expresó Gastaminza.

“El Motivo, el restaurant, lo arranqué en el 2007 y fueron muchos años de trabajar en la gastronomía, me dedicaba a hacer que funcione y también lo que es llevarlo en el marco un ámbito cultural. Esa era la idea del Motivo y con la pandemia no pudimos seguir trabajando”, contó la emprendedora y detalló que el local hoy se encuentra cerrado y en venta.

Pese a las adversidades, la artista se encontró con otra forma de canalizar sus expresiones haciéndose eco de su amor por las artes manuales y la creación. “Yo lo de las plantas lo tengo desde muy chiquita. A los 16 arranque pero lo hacía un poco más como hobby pero bueno empecé a sembrar y le pude dedicar más con la pandemia”, subrayó Gastaminza. En tanto la cerámica nació como complemento del otro trabajo.

“Fui instructora de gimnasia de sala desde los 16 hasta los 29 años y siempre el trabajo mío tuvo que ver con la creación. Después de eso me dedique a full a bailar el tango, que lo hice durante muchísimo tiempo. Y justamente antes de que empiece la pandemia la actividad cultural empezó a decaer mucho a nivel global y en Bahía ni hablar”, agregó.

Nuevos emprendimientos

Basándose en su espíritu autodidacta y emprendedor Gastaminza con sus proyectos combinó saberes familiares, experiencias, conocimientos en iniciativas productivas que hoy la sustentan financieramente.

 “Empecé a vender plantas y empecé a estar más holgada económicamente que no lo podía creer porque con semejante capital como es un restaurant, realmente que tengas plata en el bolsillo por vender plantas era muy ilógico  y me paso eso. Sino pasaba esto te digo que nos fundíamos con mi marido”, destacó.

“Comencé con la cerámica nada más que para hacer macetas, después me encontré haciendo un montón de cosas y me empecé a enganchar más. Un poco como que te va a atrapando, cuando algo te gusta tenés que incursionar”, concluyó.

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