El circo que resiste a la pandemia

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El aislamiento obligatorio retuvo a las familias del «Cirque XXI 360» y las obligó a reinventarse para subsistir. A ocho meses de estar viviendo en el Parque de Mayo, Gabriel Credidio, apoderado del circo y productor del show, describe como están hoy.

De las 60 personas que habitaban el lugar a principio de la pandemia, hoy quedan aproximadamente 40 ya que algunas familias se han vuelto a sus lugares de origen.  Gabriel cuenta que si bien están viviendo todos en el Parque, cada integrante lleva sus actividades y horarios de manera independiente y  funcionan como si se tratase de un barrio más.

“Muchas veces no te cruzas o  no te ves con los vecinos porque cada cual está en sus actividades y  la está peleando de manera independiente tratando de llevar lo mejor para su casa», dijo.

Frutas, verduras, productos de limpieza, barbijos,  alimentos para mascotas y herrería artística son ventas y rebusques que se pueden encontrar entre las distintas familias circenses. A su vez, hay trabajadores del circo que han optado por brindar servicios de electricidad, limpieza de terrenos, cadeteria, repartos a través de una popular aplicación de celular e incluso hay quienes se han animado a dictar clases y talleres de acrobacias aéreas y telas por Instagram y Facebook.

También hay familias que optaron por sub alquilar salones. “Al no ser de Bahía Blanca y no tener garantías, sub alquilamos y abrimos un local con almacén, verdulería y despensa en calle Güemes 1273 y otro en calle Entre Ríos», cometa Credidio.

Y agrega: «El electricista del circo está haciendo trabajos en viviendas particulares, el dueño del circo  vende chulengos parrilleros,  otra familia tiene el emprendimiento de Mascota Feliz, con la máquina del circo hacemos limpieza de terrenos y así”.

Una gran familia

Afortunadamente, ningún integrante del circo ha contraído algún contagio,  enfermedad o decesos. Así mismo, el 20 de junio se celebró el nacimiento de la nieta del Gabriel, y se esperan dos natalicios más para enero o febrero. En cuanto a los ensayos y entrenamientos, cada integrante sigue practicando con normalidad aunque aún  no existe definición de próximos espectáculos.   

Haciendo alusión a los niños y niñas que integran la familia de circo, Gabriel cuenta que si bien actualmente están un poco aburridos, se encuentran bien y cumpliendo con sus responsabilidades escolares. “No disponemos de internet en el circo, por lo que muchos padres van hasta un cyber e imprimen los deberes.  Además, las maestras de la escuela 17 se han portado muy bien y traen tarea a los chicos”.

Finalmente, y sintiendo nostalgia de los viajes que su labor como productor demandaban antes de la pandemia,  Gabriel comenta que el circo esta en dialogo permanente con cultura y nación, incluso está luchando para que el circo sea decretado patrimonio cultural nacional como lo son el teatro y los espectáculos folclóricos. También se está buscando identificación propia en los  monotributo de AFIP.

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