Cerrar las puertas del edificio y ampliar las del corazón

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Con creatividad, esfuerzo y flexibilidad, el Centro Social Nuevos Horizontes logra asistir y estar cerca de las familias, a pesar de no contar con la presencialidad.

Ubicado en el barrio Fonavi de Punta Alta, brinda contención y acompañamiento a niños, niñas y familias que atraviesan situaciones de vulnerabilidad. Como tantas instituciones en el 2020 tuvieron que suspender las actividades presenciales. “Cerramos las puertas del edificio pero no del corazón, ni del servicio”, aseguró la coordinadora Teresita Gariboldi. Se reinventaron, cambiaron de roles, trabajaron en equipo y lograron seguir acompañando a unas cincuenta familias. 

Durante el año pasado asistieron a familias con una o dos entregas semanales de alimentos, atendiendo los protocolos de seguridad por el coronavirus. “Este tiempo crecimos como equipo, las circunstancias hicieron que tengamos que cambiar de roles, ir cubriéndonos entre todos, por ejemplo talleristas, trabajadora social, coordinadora se dedicaban a hacer las compras y luego se tenía que organizar todo de forma correcta para que la entrega no sea un desorden”, explicó.

El acompañamiento afectivo-emocional se realizó de manera telefónica, porque las problemáticas aumentaron en las circunstancias de encierro. “Tuvimos llamadas de charlas cotidianas y otras que se encargaban las tres psicopedagogas y la psicóloga mediante consultas virtuales, sobre todo con la niñez, en el caso de los y las adolescentes no logramos una gran contención”, evaluó.

Otro de los servicios fundamentales fue el de la enfermera que vive en el barrio, desde el centro destinaron un porcentaje de las ayudas a la compra de medicamentos que no lograban obtener en el hospital. Se aportaron elementos de construcción y en dos oportunidades se pusieron mesas en el exterior con la ropa donada.

Planificación actual

Este año decidieron mantener las puertas del edificio cerradas porque no cuentan con los elementos necesarios para cumplir con el protocolo de cuidado. De todas formas, implementaron la merienda al aire libre una vez a la semana y se proyecta la realización de actividades en los próximos meses. Se mantiene la atención de enfermería y la asistencia psicológica.

Planifican retomar como el año pasado los talleres virtuales, como el Talita Kumi, un espacio para mujeres adultas. El acompañamiento de las psicopedagogas será presencial, con horario y día pautados.

Nota completa en la edición N° 62 de Ecos Puntaltenses, producto de la Cooperativa Ecomedios. Todos los derechos compartidos

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