Buenas nuevas desde la costa vasca

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La 68ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián pudo celebrarse con medidas preventivas, videoconferencias y premios auspiciosos.

Como cada festival internacional, el de San Sebastián – único Clase A de España- da la oportunidad de mostrar nuevas realizaciones de diferentes países, pero por su  fuerte componente industrial también un mercado donde se deciden ventas y distribución y en particular para la cinematografía argentina, un terreno favorable del que difícilmente se vuelva con las manos vacías. 

A pesar de la situación global, la edición de este año pudo celebrarse del 18 a 26 de septiembre con muchos cuidados sanitarios, menos afluencia de público e invitados y más intervenciones virtuales y tuvo como gran ganadora a la georgiana Begining (2020), opera prima de la directora Dea Kulumbegashvili, que también se llevó los premios a mejor dirección, actriz y guion. 

Hubo varios títulos argentinos en las competencias oficiales, pero los que obtuvieron galardones fueron cuatro proyectos work in progress; invaluables en este momento específico ya que implican sumas de dinero que permitirán que esos trabajos en progreso puedan terminarse. 

Esos premiados y futuros largometrajes son: Pobres pibes de Benjamin Naishtat, reversión de Los siete locos de Rorberto Arlt, elegida como “Mejor proyecto del IX foro de coproducción Europa- América Latina”; el drama Piedra noche de Ivan Fund, ganador del  “Premio WIP Latam”; El empleado y el patrón de Manuel Nieto; que mereció el “Premio Egeda Platino al Mejor WIP Latam” y finalmente el premio “Eurimages al Desarrollo de Coproducción” que fue para El repartidor está en camino, del director Martín Rejtman. 

Todas ficciones, que deberían estrenarse –infaltable el condicional en estos tiempos pandémicos y económicamente  complicados- en el transcurso del año próximo. 

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