A cierta distancia

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Un atisbo a la nueva realidad en los sets televisivos y cinematográficos. 

Recientemente, una noticia de Hollywood dio vuelta al mundo: se empezaría a usar muñecas como dobles de cuerpo en escenas de cercanía o intimidad y ciertos medios puntualizaban que serían –sic- inflables. 

Más un gancho que una primicia, porque la cosa surgió en las declaraciones formales de Bradley Bell, productor ejecutivo de la telenovela The Bold & the Beautiful. Un ciclo que está en el aire desde 1987 y es el primero que vuelve a los estudios  después de tres meses de parate por la cuarentena y de ese modo se convierte en prueba piloto de cómo será rodar ficción en medio de una crisis sanitaria global, que está lejos de terminar. 

En su nota para  The Hollywood Reporter, Bell describe cambios que incluyen equipos de filmación y cantidad de intérpretes mínimos en cada jornada, el director y los  técnicos separados por pantallas de plexiglás de los actores, rodaje de martes a viernes porque cada lunes los involucrados en el trabajo serán testeados por coronavirus y que exceptuando quienes se encuentren frente a las cámaras, todo el personal usará máscaras protectoras, productos sanitizantes y mantendrán la distancia de seguridad. 

Cuidados que insumirán más tiempo en los sets y material que necesitará más tiempo de edición -y probablemente postproducción digital-, para que el resultado no sea una aburrida sucesión de planos y contraplanos. 

Y sí, las escenas románticas o sexuales se harían con la colaboración de la pareja real de los intérpretes o en su defecto, con muñecas o muñecos maquillados para lograr semejanza con los personajes. 

Dejando de lado el pretendido toque picante de esto último, importa el intento de producir ficción –programas de otro tipo pueden hacerse aún por videollamada- con los riesgos del caso.

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