Subí que te llevo

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La reapertura de las salas de cine no está cerca, pero habría una “vieja alternativa”. 

En este momento la malhadada pandemia ha convertido a los espectáculos públicos en un imposible, sin embargo están surgiendo algunas alternativas ingeniosas. 

Recientemente, las noticias internacionales han informado sobre algún concierto al aire libre con los asistentes disfrutando de la música desde sus automóviles y a hinchas de futbol viendo un partido de la Bundesliga en una gran pantalla en el estacionamiento de la cancha y vivando con bocinazos.

Una solución rodante inspirada en el autocine, autocinema o drive-in, que es mucho más vieja de lo que se supondría, porque la primera función confirmada fue la proyección del drama Bags of Gold en 1915 en Nuevo México durante el periodo silente y no necesitó más que la pantalla, el proyector y el espacio donde estacionar. Aunque a principios de la década del 30, la introducción de sonido hizo necesario sumar altavoces a la pantalla, que después de la Segunda Guerra Mundial se reemplazaron por parlantes individuales adosables al vehículo. 

Los autocines llegaron a popularizarse en todo el mundo – en Argentina tardíamente en la década del 60-, pero a partir de los 70 la televisión los fue marginando a proyecciones ocasionales y veraniegas, con el sonido provisto  través de una frecuencia de radio FM con el extra de la estereofonía.  

Y ahora se los ve como una solución de compromiso para las salas cerradas y la larga lista de largometrajes – especialmente los tanques que no recuperarían sus presupuestos millonarios con un estreno online-, porque requiere más espacio pero no tanta infraestructura. 

Por lo pronto, se está por inaugurar el autocine más grande de Europa en Alicante, en un revival con protocolos sanitarios que no sería el único.

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